Cuando decimos que nos encargamos de todo, hablamos en serio: permisos, legalización, conexión a red, papeleo con la administración. Hay una excepción que siempre dejamos clara: no tramitamos la bonificación del IBI. No es comodidad. Es honestidad. Y si otra empresa te promete que «ellos se ocupan del IBI», casi seguro te están vendiendo humo.
En este artículo te explicamos, con casos reales, por qué ningún ayuntamiento deja delegar esta bonificación a un tercero —ni a la instaladora, ni a un gestor, ni a un asesor— y por qué, además, pedirla a veces sale carísimo si en la vivienda hay irregularidades.
Primero: el ayuntamiento no deja que lo haga un tercero
La bonificación del IBI por instalación solar no es una subvención autonómica ni estatal. Es un beneficio fiscal municipal. Cada ayuntamiento fija porcentajes, plazos y requisitos… y los cambia cuando quiere. Pero hay una constante en casi todos:
- La solicitud la tiene que presentar el titular catastral / el contribuyente del IBI.
- No existe un procedimiento estándar para que una empresa instaladora (ni un asesor externo) la tramite «en nombre del cliente» con plenos efectos.
- El ayuntamiento exige datos y documentación del inmueble que solo el propietario conoce o puede acreditar: situación urbanística, licencias, catastro, empadronamiento, etc.
Por eso, cuando una comercial te dice «nosotros te gestionamos la bonificación del IBI», en la práctica suele significar una de estas tres cosas:
- Te rellenan un PDF y tú tienes que ir a presentarlo (entonces no están tramitando nada: te están dando un formulario).
- Te prometen algo que el ayuntamiento no aceptará firmado por ellos.
- Directamente te mienten para cerrar la venta.
Ningún ayuntamiento «delega» la bonificación del IBI a un tercero como si fuera un trámite de industria. Ni a A Todo Sol. Ni a la competencia. Ni a tu asesor. El sujeto obligado y el beneficiario eres tú.
Lo más importante: el trámite puede destapar irregularidades
Aquí está el motivo principal por el que nos negamos a vender humo con el IBI. Cuando pides una bonificación, el ayuntamiento no se limita a mirar tu factura de paneles. A menudo revisa el inmueble: catastro, obras, licencias, ocupaciones, anexos… Y si encuentra algo irregular, el problema ya no es «no te dan los 800 €». El problema es la sanción.
Hemos visto exactamente eso. Varias veces.
Caso 1: la barbacoa ilegal de 800 €… y la sanción de 5.000 €
Un cliente quería la bonificación del IBI por su instalación solar. En su municipio, el ahorro teórico rondaba unos 800 € repartidos en cinco años. Decidió solicitarla él mismo en el ayuntamiento —como debe hacerse.
Durante la comprobación, el consistorio detectó una barbacoa / construcción auxiliar sin legalizar en la parcela. Resultado: en lugar de una ayuda menor, llegó una sanción de unos 5.000 €. Había ido a pedir un alivio fiscal y salió con una multa varias veces mayor.
No fue «mala suerte aleatoria». Fue el efecto natural de poner el inmueble bajo el foco administrativo.
Caso 2: la construcción totalmente irregular
Otro cliente tenía una edificación o ampliación sin regularizar y, aun así, quería que «alguien» le tramitara la bonificación del IBI tras poner placas. Le explicamos el riesgo con claridad: si el ayuntamiento entra a valorar la solicitud, lo más probable no es que te den un descuento… es que te abran expediente por la irregularidad.
En estos escenarios, prometer la bonificación del IBI como si fuera un checkbox del presupuesto es una irresponsabilidad. Quien lo vende así no está protegiendo al cliente: está empujándolo a un trámite que puede salir muy caro.
Caso 3: «ya te lo gestionamos nosotros»… y luego «ve tú al ayuntamiento»
Es el patrón más común de la competencia poco seria. En la oferta comercial: «IBI incluido / nosotros lo tramitamos». Después de firmar: «te preparamos los papeles y tú los presentas», o «el ayuntamiento no acepta representación», o desaparece el seguimiento. El cliente descubre tarde que nunca hubo un poder real ni un cauce legal para que la empresa lo hiciera por él.
Caso 4: plazos, porcentajes y letra pequeña que cambian cada año
Incluso cuando la vivienda está perfecta urbanísticamente, la bonificación depende de:
- si tu municipio la tiene activa ese año,
- si hay cupo o convocatoria,
- si el porcentaje es del 10 %, del 50 % o cero,
- si exige certificado energético, boletín, licencia, o plazos de un mes desde la instalación.
Una empresa de fuera de tu pueblo no controla esa norma local. Quien te lo vende como «garantizado» miente por omisión.
Por qué A Todo Sol no lo tramita (y te lo dice antes de firmar)
Por tres razones, en este orden:
- Legalmente no se puede delegar de forma general. El ayuntamiento trata con el contribuyente. No con la instaladora.
- No conocemos (ni debemos inventar) la situación urbanística de tu casa. Eso es responsabilidad del propietario. Nosotros instalamos y legalizamos la fotovoltaica; no auditamos barbacoas, porches, piscinas o anexos no declarados.
- No vamos a empujarte a un trámite que puede acabar en sanción para maquillar un presupuesto con un «extra» que suena bien en el comercial.
Sí hacemos —y de verdad— lo que sí controlamos: proyecto, permisos de la instalación, legalización eléctrica, alta en la distribuidora, deducciones fiscales donde aplica, y el acompañamiento técnico de por vida.
Qué puedes hacer tú si quieres pedir el IBI
- Consulta en tu ayuntamiento (o sede electrónica) si existe bonificación por autoconsumo y qué documentación pide.
- Antes de presentar nada, asegúrate de que la vivienda y los anexos están en orden urbanístico. Si hay dudas, habla con un arquitecto o técnico municipal.
- Presenta la solicitud tú como titular. Nosotros te facilitamos la documentación de la instalación (factura, memoria, certificados) que el ayuntamiento suela pedir.
- Desconfía de quien te lo venda como «incluido y garantizado» sin mirar tu parcela.
Resumen claro
No tramitamos bonificaciones IBI porque no se puede hacer bien en nombre de otro, y porque hacerlo mal puede costarte miles de euros en sanciones. Preferimos perder ese reclamo comercial a meterte en un lío. Si otra empresa te dice que sí lo hace por ti, pregunta por escrito: ¿con qué poder? ¿ante qué registro? ¿quién firma? ¿quién responde si el ayuntamiento abre expediente?
La respuesta, casi siempre, es el silencio. O una excusa. Por eso en A Todo Sol lo decimos en la web, en el presupuesto y en la conversación: nos encargamos de todo… excepto bonificaciones IBI.



